INCAS
- 9 sept 2017
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Antecedentes e historia

El imperio Inca[1] fue un estado que estaba asentado originalmente en el valle de cuzco, territorio perteneciente actualmente a la nación peruana. Su máximo periodo de expansión, ocurrió en los siglos XV y XVI donde sus límites tomaron la forma que pudieron observar los españoles a su llegada, cuando eran un imperio que gobernaba una gran área de sudAmérica (la costa occidental) a comienzos del siglo XVI.
La constitución de la civilización Inca y su imperio no fue fortuita; tenían como legado los aportes tecnológicos y culturales de otras precedentes sociedades del Perú que habitaron el valle de cuzco desde hace once mil años. Podemos rastrear sus antecedentes a las civilizaciones andinas de los últimos dos milenios.
La primer civilización de la que se tiene registros es la cultura Chavín que tiene asentamientos desde el 1200 A.C, pero su apogeo entre 850 y el 200 AC, después de esta fecha es que se pierde rastro de ella, la importancia de esta civilización es que se trata de una de las primeras señas de civilización con una compleja organización social y grandes avances técnicos -la cultura de Caral es la más antigua que se tiene registro-, dejando su influencia en monumentales templos y esculturas monolíticas. Esta civilización se extendió desde Lambayeque -actual territorio peruano del nororiente- hasta Paracas -sur del Perú- siendo su principal centro ceremonial Chavín de Huantar; la base de su organización era la de una sociedad agrícola, gobernada por una élite sacerdotal.
También emergieron otras culturas como la Moche- al norte del territorio peruano- y la Nazca -en el sur peruano- que también desarrollaron un alto grado de sofisticación técnica y cultural. La cultura Moche, llamada gallinazo- permaneció entre el siglo II y IX, dejando un legado imperial logrado por medio del dominio militar y la construcción de infraestructura para el sostenimiento de su autoridad (Vargas Martínes, 1996, pág. 83).
La cultura Nazca, activa entre los siglos II y VII famosa por los geoglifos de nazca[2] y su cerámica policromada[3], detentaba a Cahuachi como centro ceremonial y de estancia de sus más altas élites, al parecer como “epicentro de la política Nazca” según Llanos (2009). Su economía se fundamenta en la agricultura intensiva, desarrollado a partir de una compleja red de acueductos, los puquios, sistema de extracción y reparto de agua subterránea que desafiaban al desierto peruano (Ponce, 2015), inhóspito lugar, poco propicio para las actividades humanas. Era una cultura militar, encabezada por elites gobernantes y sacerdotes que organizaban a los demás estamentos de la sociedad.
[1] Por Inca se entiende a los gobernantes del imperio inca, máxima figura humana y según su cosmovisión representantes de los dioses en la tierra. Se utiliza por extensión a todo lo relacionado con la civilización que gobernaban.
[2] Son una serie de líneas que forman figuras geométricas, animales, humanoides, de una extensión de varios kilómetros sobre la pampa de Jumana (Moreno, 2017)
[3] Se sabe poco sobre la procedencia de muchas piezas de cerámica, al parecer la mayoría extraídas de sus recintos funerarios, dónde se han podido detectar diez tonos de colores utilizados. En sus ceramica representan todo diversas formas, geométricas, cabezas cortadas, vegetales, figuras humanas en algún oficio y personajes míticos (Bosqued,2015 )





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